"Desde los tiempos remotos, a aquellos que trataban de buscar la base de todo, se les llamaba 'vedantines' y a aquellos que miraban hacia afuera y le daban más importancia a las ramas, flores y frutos se les llamaba 'científicos'."
"Este mundo está sujeto a cambios. La misma energía que permea el mundo está también presente en el individuo. Por este mundo tienen energía. Tenemos ondas de luz, ondas láser, ondas de rayos X, etc. Aunque las ondas son diferentes, la energía es una. Nuestros antiguos rishis (sabios y videntes que escucharon la voz de Dios) descubrieron que la energía única se manifiesta con diferentes ondas. La experimentaron y confirieron la bienaventuranza que derivaron de ello a la humanidad. El primer científico que investigó esta verdad fue Hiranjakashipu. El tenía el poder de controlar los cinco elementos (aire, tierra, fuego, agua, éter) y de jugar con ellos. Pero su hijo Prahlada le enseñó una lección y dijo: '-Oh, Padre ¡Tú has conquistado el mundo entero pero no eres capaz de controlar tu propia mente!-'. Lo mismo dijo Churchill: 'El hombre lo ha conquistado todo, pero no ha sido capaz de controlarse a sí mismo'."
"Los científicos están hoy en día tratando de saberlo todo; pero no se conocen a sí mismos. ¿De qué sirve saberlo todo si no se conocen a sí mismos? Por esto la filosofía proclama que uno debe primero conocerse a sí mismo. Sólo un hombre puede ser llamado así, si trata de conocerse a sí mismo y, luego, de conocer a otros. Toda la energía que permea el Universo está latente en el ser humano. Es una vergüenza que el hombre que ha sido provisto de tal enorme energía se considere indefenso y débil. La energía y la materia no son diferentes. La energía está latente en la materia de la misma forma que el árbol está latente en la semilla. La vida humana es realmente maravillosa y llena de bienaventuranza. Tiene un propósito. Este debe entenderse. Uno debe llevar una vida moral. Sólo una vida basada en principios puede llamarse una verdadera vida. El que lleve su vida de manera apropiada desarrolla fuerza moral. Cuando siembran una semilla, crece y se vuelve un árbol y tiene flores y frutos. Así también si la semilla de la bondad es sembrada en el corazón, producirá frutos de alegría. Por esto, tengan siempre buenos pensamientos y eviten los malos pensamientos y acciones."
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