domingo, 16 de noviembre de 2014

La Ley de Causa y Efecto


Una de las principales preocupaciones de Maitreya es esclarecer la esencia de la crisis espiritual de nuestro tiempo. El dice que no podemos entender esta crisis espiritual sin hacer un claro examen de sus principales causas y sus efectos.
Podemos entender el principio de causa y efecto como una máxima expresión de la ley espiritual y , en la medida que aprendemos a reconocer y aplicar este principio, dicha ley se nos hace más clara. Es importante que, al respecto, nos preparemos para percibir las normas. Por ejemplo, se observará que cuando se derriba un avión de pasajeros, sin razón obvia se pierden uno o dos aviones más, lo cual constituye una norma. La naturaleza, al igual que el resto de la creación, está compuesta de átomos; ya que los objetos creados por el hombre, como los aviones, están igualmente compuesto de átomos, cuando se interfiere con las normas, los accidentes son inevitables.
De la misma forma, en la naturaleza hay normas que se deben respetar. Al alterar estas normas, los elementos de la naturaleza, los ciclos meteorológicos y los mismos seres humanos se alteran. La falta de espiritualidad crea el dolor de las enfermedades en el mundo, mientras que los desastres físicos tales como los terremotos, las explosiones y los asesinatos suceden debido a los desequilibrios del plano mental. La vida se compone de mente, espíritu y cuerpo. Cuando las leyes hechas por el hombre estorban o impiden la evolución natural de estos cuerpos, siempre ocurren consecuencias desastrosas. Al privar de comida al cuerpo, éste se debilita y se enferma. Si el cuerpo espiritual de una persona padece hambre esta se desvanece y muere. Si la mente de una persona pasa hambre, ésta pierde el sentido de la vida.
Las personas que tienen un frágil equilibrio de la mente, cuerpo y espíritu pueden perderlo debido a la alteración de las normas atómicas. El resultado son los asesinatos sin motivo. Maitreya afirma que una de las causas principales de nuestra crisis espiritual es la complacencia -- la raíz de toda la maldad en el mundo.
"Allí donde hay complacencia", El dice, "está la semilla de la corrupción, el caos, la confusión y la destrucción final". Nuestra complacencia no se encuentra en el exterior sino en nuestro interior. Es una mentalidad que se puede resumir con la frase: yo estoy bien y lo demás no me importa.
Esta mentalidad conduce tanto a los individuos como a las instituciones a alejarse y desconectarse de las realidades de la vida. Bajo esta condición, uno no tiene visión alguna y sólo puede dar soluciones inútiles. Cuando la gente se mueve en esta atmósfera mental de complacencia, está fundamentalmente separada de su ser real y cae en una rutina monótona de hacer todos los días lo mismo. La vida es movimiento, pero las personas complacientes están en estado de inmovilidad. La mente en consecuencia busca nuevas cimas de experiencias que pueden muy a menudo conducir a una variedad de tipos de corrupción y perversión. Así pues, la complacencia es a la larga autodestructiva y por su causa se pueden destruir sociedades enteras.
A continuación veremos algunos ejemplos de cómo los seres humanos han puesto en movimiento energías que, según la Ley de Causa y Efecto, han generado los efectos sociales, políticos y económicos que están causando tanta destrucción en el presente.


share-es.org

No hay comentarios.:

Publicar un comentario